Opinión: Por un milisegundo menos: Brasil, Edge Computing y el crecimiento del negocio digital

En la era de los negocios digitales, un segundo hace toda la diferencia. Al reducir el tiempo de carga a su página web en sólo un segundo, las ventas en línea de Walmart EE.UU. aumentaron un 2% en 2016.  De la misma manera, al reducir de cinco a dos segundos el tiempo de carga de la página de recolección de fondos para su campaña, en 2011 Barack Obama logró un aumento del 14% en donaciones en línea. Por detrás de resultados como estos, hay soluciones que contribuyen a la UX (experiencia de usuario) perfecta, capaz de encantar al consumidor y garantizar su conversión.

Desde esta perspectiva, crece cada día la importancia estratégica de las soluciones de Edge Computing – modelo en el que la calidad de la experiencia del usuario (velocidad) no se mide en segundos, sino en milisegundos. Un informe publicado por Gartner en 2017 señala que, para el año 2022, el 75% de los datos corporativos serán generados y procesados por los entornos de Edge Computing. Esta tendencia es confirmada por un estudio realizado por Grand View Research: para el año 2025, el mercado de Edge Computing alcanzará la marca de los US $ 3,24 mil millones.

La gran misión del Edge Computing es reducir la latencia de las aplicaciones, y para hacerlo, es fundamental reducir la distancia geográfica entre donde se recopila y / o consume la información y el punto de procesamiento. La latencia, que se mide en milisegundos, es el tiempo que tarda un dato en llegar desde el punto de la red en que se genera hasta el punto donde sera procesado o consumido.

Para reducir la latencia, el Edge Computing coloca el procesamiento en los extremos de la red, fuera de los centros de datos y nodos principales. El Edge Computing no compite con el Cloud Computing – ellos complementan el uno al otro. Por razones estratégicas, el modelo Edge Computing establece que el procesamiento de al menos parte de los datos ocurra en la periferia de la red, en centros de datos más pequeños o modulares distribuidos por regiones que antes no estaban tan digitalizadas.

Dependiendo del tipo de aplicación que se va a soportar, el Fog Computing  (computación en niebla) – procesamiento que ocurre en parte en el centro de la nube (Cloud Computing), parcialmente en el extremo de la red (Edge Computing) – entra en escena.

 

La búsqueda por el Edge Computing está relacionada con la demanda de servicios de streaming de vídeo como Netflix, YouTube, Amazon Prime Video y Hulo.

Esta tendencia, sumada a la diseminación de dispositivos móviles (smartphones, tablets) – la base de donde el streaming de video será accedido – hace que sea necesario llevar el procesamiento a los extremos de la red. Otra vertical que ha buscado servicios de Edge Computing es el comercio minorista. Desde el control de inventario hasta la logística de distribución de productos, pasando por sus tiendas online (comercio electrónico), el Edge Computing contribuye a la continuidad de esta vertical.

Es parte de este cuadro, también, la implementación de ambientes IoT – plantas industriales, empresas rurales, etc. – que necesitan ejecutar el procesamiento fuera del centro de datos. Esta interdependencia entre la diseminación de la IoT y el Edge Computing es confirmada por el informe de Business Intelligence Report que muestra que hasta 2020, 5.600 millones de dispositivos IoT estarán conectados a estructuras de Edge Computing.

El resultado de estos avances es que más y más tráfico / procesamiento de datos (datos, voz y vídeo) debe suceder en los extremos de la red. Este cuadro hace que el Edge Computing sea esencial para el éxito de la economía digital.

La misma lógica se aplica a Latinoamérica y Brasil.

Extremadamente heterogénea, esta región incluye países con estructuras más digitalizadas como Brasil, México y Chile y regiones que todavía están cuatro o cinco años desfasadas en relación a esa tendencia. Brasil es hoy el cuarto mayor mercado mundial de Netflix, luego seguido por México. La penetración de Internet (ubicaciones atendidas por proveedores de servicios de Internet, operadores de telecomunicaciones, etc.) en Brasil, México y Chile es de alrededor del 90%.  En otros países de América Latina, la marca se sitúa en torno al 60%.

Otro vector del crecimiento del Edge Computing es la diseminación de redes sociales en la región. Los datos de Hootsuit indican que el 57% de la población de América Latina es usuaria de redes sociales; el país con mayor incidencia es Argentina (70%), seguido por México (59%) y Brasil (58%).

Los operadores de Telecomunicaciones de América Latina y Brasil son una palanca del crecimiento del Edge Computing en la región. Son estas empresas que hoy están llevando redes móviles e infraestructura de Edge Computing para mucho más allá de los grandes centros urbanos. .

Hay hoy en Brasil, miles de Proveedores de Servicios de Internet (ISP) distribuidos por ciudades medianas y pequeñas en todos los Estados: estos proveedores de servicios son, en la práctica, otros vectores de la diseminación de la infraestructura Edge Computing. Para que esta expansión ocurra, estas empresas están contratando soluciones de data centers modulares.

El centro de datos modular se caracteriza por ser una estructura prefabricada / prediseñada que contiene todo lo esencial para montar un centro de datos: sistemas de energía, aire acondicionado de precisión e infraestructura de conectividad para soportar equipos como servidores, enrutadores, firewalls y, finalmente, brindar soporte a sistemas DCIM (Data Center Infrastructure Managment).

El diferencial de estas soluciones es que el tiempo entre el proyecto y la operación cae de 18 meses o 2 años a 5 o 6 meses.

Y la fase de desarrollo del proyecto, que en un centro de datos tradicional puede tardar hasta 6 meses, pasa a resolverse en pocas semanas. En la ultra competitiva economía digital, el tiempo entre pensar un negocio y una aplicación digital e implementar el ambiente que soportará ese sistema es cada vez más corto. La respuesta a este desafío, en muchos casos, está en las ofertas de data center modulares.

Esta categoría comienza en una oferta compacta como el micro centro de datos, una fiebre en Brasil, donde varias docenas de ISP adquirieron este tipo de solución en 2018. Hay, también, grandes cadenas minoristas implementando, en tiempo récord, micro centro de datos en tiendas ubicadas en áreas remotas de Brasil. Esto es el Edge Computing ocurriendo aquí, y ahora.

El crecimiento de Edge Computing se explica por una certeza: cualquiera que sea la infraestructura digital, el usuario quiere disfrutar la misma calidad de servicios que encuentra en la televisión por cable de su casa. En 2018, una respuesta a esa demanda es la diseminación de micro centros de datos y centros de datos modulares, la base para la expansión del Edge Computing en Brasil y en el mundo.